
A cada espalda le duele un mundo, esta noche me dice mi postura furiosa conmigo y con mis vértebras. Desidiosas. Todo duele, me dice, yo sé de dolor más que ese tipo y que aquel, más que la pierna serrada de Hypolite, más que cada una de las doncellas de esa Condesa. Porque yo (me dice), soy yó todas las doncellas desangradas, soy las llagas los temblores, soy la Condesa también repugnada de risa y soy los locos que gimen de angustia en los vagones; soy sobre todo las mujeres pero también los hombres ¿y sabés por qué? porque yo soy cada espalda y viceversa.
Todo duele (repite) ¿o los desgarros?¿o rasgar sin desgarrar a superficies soberbias?¿o lo vital?¿o lo inerte? Recorridos el tiempo un rajuñón la vida (sinónimos). Todos gritamos menos de lo que duele. Yo no tengo voz, dejame gritar. Duele. Duele. Uffff.
Todo duele (ríe, corrobora). El juego sigue.
Creo que está satisfecha pero
necesitaría dos espejos para verla relamerse.
Reojo y botiquín.